Lo que escuchamos en un taller de facturación electrónica con dueños de MIPYMES
Hace poco participamos en una capacitación sobre facturación electrónica organizada junto al elenco del programa de radio Primero las MIPYMES, con la visita de un instructor certificado de la DGII en el tema. La idea era simple: educar a propietarios de micro y pequeñas empresas sobre lo que dice la ley y cómo cumplirla sin complicarse. Lo que encontramos en la sala fue más resistencia de la que esperábamos, y eso, en realidad, nos dice mucho sobre el trabajo que todavía falta por hacer.
Un taller pensado para educar, no para vender
Antes de entrar en los reclamos, vale la pena aclarar el espíritu del encuentro: no fue una actividad comercial. Fue un espacio de capacitación real, con un instructor formado por la propia DGII explicando la Ley 32-23, los plazos vigentes y los pasos de certificación, el mismo contenido que cualquier propietario necesita para cumplir, sin importar con qué proveedor decida facturar después.
Compartimos la sala con dueños de micro y pequeñas empresas de distintos rubros, y escuchamos de primera mano sus dudas, su frustración y, sobre todo, varios reclamos que se repitieron con fuerza durante la conversación.
Los reclamos que más se repitieron
Una prórroga de dos años para las microempresas
Varios propietarios pidieron abiertamente que la DGII postergara por dos años más la implementación obligatoria para el segmento de microempresas, argumentando que necesitan más tiempo para adaptarse.
Entendemos la preocupación, pero la tendencia reciente de la DGII va en dirección contraria: el calendario se ha cumplido categoría por categoría, y el aviso más reciente confirma el uso exclusivo de e-CF para Grandes Locales y Medianos desde noviembre, sin señales de nuevas prórrogas generales para nadie. Esperar una prórroga que no se ha anunciado es un riesgo mayor que empezar a prepararse ahora.
Incentivos reales para implementar
El segundo reclamo fue igual de directo: piden que existan incentivos concretos, no solo la obligación, para que un micro empresario decida dar el paso.
Es un reclamo válido, y no depende solo de una política pública: parte de ese incentivo ya existe hoy en el mercado, en forma de opciones sin compromiso mensual ni anual, como un plan por recarga, o el propio Facturador Gratuito de la DGII. El incentivo real, en muchos casos, es evitar la multa y el dolor de cabeza de última hora, no esperar a que alguien más lo resuelva por ellos.
“Tendría que comprar una computadora y contratar a alguien para digitar”
Un reclamo muy concreto: varios dueños sienten que facturar electrónico significa comprar un equipo nuevo y pagarle a una persona solo para teclear cada factura, cuando ellos están acostumbrados a resolver todo a mano, sin complicaciones.
Ninguna de las dos cosas es necesaria con un sistema pensado para esto: se puede facturar desde el mismo celular que ya usan todos los días, sin comprar equipo nuevo. Y para no depender de digitar cada dato a mano, existe la opción de tomar una foto de la nota o el recibo y que la propia plataforma la convierta en factura electrónica, sin necesidad de contratar a nadie para transcribirla.
Cargar la firma digital en cada factura, especialmente desde el celular
Este reclamo fue muy específico sobre el Facturador Gratuito: aunque es una herramienta web, tener que cargar el archivo de la firma digital cada vez que se va a facturar resulta cuesta arriba, sobre todo haciéndolo desde un celular.
Es una fricción real de esa herramienta específica, y entendemos la molestia. En un proveedor certificado como eNemeSys, la firma digital se configura una sola vez dentro de la cuenta y queda aplicada automáticamente a cada factura que emitas después. No hay que volver a cargar ningún archivo cada vez, ni desde el celular ni desde la computadora.
La renuencia también es información
Fuimos honestos en la sala, y lo somos aquí también: notamos a varios propietarios genuinamente renuentes al cambio, más allá de sus dos reclamos formales. Eso no nos sorprende del todo, es la reacción natural ante una obligación que se siente impuesta y que, para muchos, todavía no está claro cómo resolver.
Pero es justo esa renuencia la que confirma por qué encuentros como este importan: la mayoría de la resistencia que vimos venía de no entender bien el proceso, no de una oposición real a facturar mejor.
Salimos del taller con más preguntas de las que llegamos a responder en una sola sesión, y eso está bien. La educación sobre facturación electrónica no se resuelve en un solo encuentro, y seguir apareciendo en espacios como este es parte del trabajo.
Por qué seguimos apostando por la educación
No vamos a fingir que un taller cambia de opinión a todo el que llega escéptico. Pero cada conversación como esta deja algo: propietarios que se van con el calendario claro, con el proceso de certificación desglosado paso a paso, y con al menos una opción de bajo compromiso para empezar cuando estén listos.
Esa es la razón por la que seguimos participando en este tipo de espacios, no para vender en el momento, sino para que cuando llegue su plazo, ya no les tome por sorpresa.
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Relato basado en la participación de eNemeSys en una capacitación de facturación electrónica junto al programa Primero las MIPYMES. Las opiniones y reclamos descritos reflejan lo escuchado en el encuentro y no representan una postura oficial de la DGII.
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